Una mirada a la ciudad desde lo alto ayuda a reconfortar el espíritu. Ayuda a ver al detalle los pasos de los hombres, que con los pies en la tierra han forjado su rumbo. Un vistazo desde arriba permite apreciar el sendero de la vida, marcar los contrastes, las diferencias sociales y hasta las injusticias. También, visualiza la evolución arquitectónica, marcada por nuevos elementos que adoran la urbe, pero que a su vez, direccionan el progreso.
Pero más allá de eso, me ayuda darle tranquilidad a mi alma, pues es un regalo poder ver la majestuosidad de las grandes obras y regocijarse de eso. Mucho más, en momentos en los que, por las cosas que da la vida, no estoy completamente feliz. Y creo que este estado del alma lo tienen más personas, como yo, pero que con las miradas desde lo alto, de alguna manera, se puede encontrar una tranquilidad relativa. Pues en la tierra está la realidad.
Una realidad que le toca a todos, que va desde las injustas muertes de unos niños indefensos víctimas de una guerra sin sentido, hasta los conflictos internos del diario vivir de los seres humanos. Problemas que trascienden, quizá un poco antes del cielo, pero que llegan hasta el fondo del corazón y logran su cometido: acabar con los sueños y las esperanzas.
Simplemente hay que aprovechar para ver la vida desde arriba, sin los problemas de la tierra.
09 abril 2006
La vida desde lo alto
24 marzo 2006
Entre el cielo y la tierra
Entre las inmensidades del universo, los paisajes de la tierra alimentan el alma y el cuerpo. Pero los del cielo fortalecen el espíritu y dan vida a los sueños, pues el contraste de colores, que con una sola mirada se pueden ver, iluminan la existencia. Es el camino a la eternidad que se muestra como la antesala al más allá y podría ser la ruta al paraíso. Dan ganas de caminar por esas nubes de piedra y ver a dónde conducen.
Puede ser el sendero que al final de sus días tendrán que recorrer los hombres, la dirección obligada de todos los habitantes de la tierra y el rumbo de los mejores. Para llegar a esta senda celestial solo basta con ser bueno y trabajar, para plasmar la rectitud de los actos en el libro de la vida, que será abierto después de la muerte. El horizonte del universo.
Ahora puede consultar los audios de las bitácoras de la Ruta del Azzimut.Visite >> http://azzimut.castpost.com
17 marzo 2006
Piña: ¿sabor dulce o amargo?
... creo que simplemente hay que vivir, para conocer la pasión dulce o amarga. Cultivo de piña, corazón de la piña, las piñas, la fruta, piñota.
27 febrero 2006
Fauna llanera
Con esta mencion quiero hacer un pequeno y humilde homenaje a los que trabajan por la preservacion de los habitantes de la tierra. Para el caso de Colombia, el parque de Los Ocarros, ubicado a unos kilometros de Villavicencio, la puerta de entrada al llano, es un digno ejemplo. En sus instalaciones, los visitantes pueden deleitarse con las maravillas de la fauna llanera.
* Textos sin acentos para facilitar la lectura.
Ahora puede consultar los audios de las bitácoras de la Ruta del Azzimut.
Visite >> http://azzimut.castpost.com
20 febrero 2006
Artesanias de tradición
Las manos del hombre siempre han tenido la fuerza de la creacion. Desde el momento en que Dios le dio la vida se encargo de construir las cosas, para que le ayudaran a ser mejor.
Por los caminos de Colombia, los visitantes tienen la posibilidad de llevar consigo unos recuerdos que pasaran a la inmortalidad y que se convertiran en difusores de momentos inolvidables. Momentos que en alguna etapa de sus vidas marcaran el punto para contar una historia. Un punto que da la posibilidad de trasladarse al sitio exacto donde se adquirio la reliquia, por unos pesos.
Las arpas, las garzas blancas y los ponchos, entre otros, forman parte del abanico artesanal de opciones, que con su belleza silenciosa cautivan a los turistas para que se convenzan de llevarse un pedacito de la tierra, mi tierra, en la que los hombres, con sus manos, forjan el presente y el futuro, en una realidad que no se escapa de cotidianidad.
Son hombres que viven para crear, que sin importar lo que suceda a su alrededor son multiplicadores de tradición.