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18 septiembre 2006

Encuentro diferente en la morgue


Ella cruzó el umbral justo cuando el reloj bordeaba las 6:40 de la tarde. En sus espaldas se levantaban los cerros orientales de Bogotá, una urbe marcada y trajinada por la violencia. Una violencia en la que ella se desenvuelve, en la que vive su día a día, la que se ha convertido en su segundo hogar y la que la ha llevado a ver la realidad de la ciudad que cuenta con el no muy honroso título de ser una de las más peligrosas de América Latina.

Ella trabaja muy cerca a los problemas y sufrimientos ajenos y lo mejor es que vela por el bienestar de algunas víctimas que se ven envueltas en miles de circunstancias. La morgue desde lejos es un lugar que cuenta con una reputación fría y solitaria. Un espacio donde los conflictos sociales están a la orden del día y las salidas muy lejos.

Ella, con su paso acelerado, llegó y alegró mi día. Sus ojos brillantes iluminaron mis pensamientos y tranquilizaron mi alma. Su rostro limpio y tierno se confundió con las estrellas y el tráfico de la ciudad. Su figura sutil y sencilla, pero hermosa, penetró en mi espectro blindado por ciertas circunstancias de la vida e hizo tambalear mi existencia.

Ella, para tristeza de mi alma, ya tiene comprometido su corazón, pero en su mirada alcanzo a ver una pequeña puerta que intenta abrirse. Una entrada que, creo, puede ser el camino directo a su corazón. Ahora, busco incansablemente la llave para poder entrar y dejar con doble cerrojo mi firme compromiso de hacer que se sienta feliz de mi compañía…y quizá muchas más cosas…

Ella me brindó una velada excelente entre sándwiches y bebidas, entre risas y silencios, entre la ansiedad y miradas perdidas… y lo mejor de todo: su compañía (aunque no lo crea ella).

Ella se fue con el firme compromiso de continuar trabajando por la ciudad que la recibió hace unos años, después de dar una pequeña vuelta al mundo, y dar todo de sí para mejorar en algo su vida y la de los demás..

En eso, yo cuento las horas para volverla ver y volver a disfrutar cada segundo junto a ella.

2 comentarios:

  1. casi me pongo a llorar... y estoy en la oficina. Bacano!

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  2. Que maravilloso provocar ese tipo de sentimientos en alguien.. Ella es muy afortunada...

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