google-site-verification: google1b3fbc9e631b3b83.html

26 mayo 2008

La aventura solitaria por el Perú: ¡siempre listo!


Serie de entregas de esta ruta tradicional de Cuzco en el Perú (Especial Nº3)

Desde los ocho años, cuando por accidente de mi vida, mi adorada Madre me llevó a formar parte de la Asociación Scouts de Colombia, me di cuenta que tenía un espíritu aventurero en formación. Esta cita con los “niños exploradores” me llevó a recorrer los más recónditos rincones colombianos por más de 20 años, en los que caminé, corrí, salté, caí y hasta volé por muchos lugares.

Pero esta vez, la situación era muy diferente, pues debía salir de mi amada Colombia y entrar en un país desconocido, con una meta definida: buscar la renovación de la Pacha Mama.

Faltaban pocos días para que acabara el 2006, para que se acabara mi amargo momento, que mi psicóloga definió como la pérdida de un ser querido. Así fue la cuenta regresiva para la búsqueda de mi nueva vida feliz.

Empezó la preparación, como en los viejos tiempos de campamentos por Colombia, elaboré un reducido presupuesto de viaje, en el que incluí los gastos básicos (transporte, alojamiento y alimentación, entre otros) y la planeación del dinero para las actividades que tenía programadas en mi cabeza. Fueron unos 900 dólares el montó de salida.

Posteriormente, vino la organización de la mochila para el viaje. Tenía claro que iba a hacer un relanzamiento de mi morral con el tricolor nacional, pero lo que no sabía era que iba a ser la sensación entre los caminantes internacionales que conocí rumbo a Machu Picchu.

Apliqué las enseñazas de mis jefes scouts y organicé mi morral con todas las medidas necesarias, todo empacado en bolsas y solo lo necesario, entre ellos, el sleeping, elemento que me significó 10 dólares en ahorros para el Camino Inca. La linterna para iluminar las noches de soledad y la que sería mi fiel compañera en las jornadas nocturnas de lectura.

Camisetas, jeans y todo lo demás que se empaca para un viaje. Como una señal particular o como si fuera un agüero de fin de año, llevaba la “pinta” para el 31 de diciembre: una hermosa camisa hindú blanca, la que usé para la cena de 10 soles que incluía un brindis de pizco sour, junto con mis nuevos amigos del hostal.



2 comentarios:

  1. Me parece muy bien que hallas empezado a hacer entregas diarias, porque tu forma de contar esa experiencia vivida hace que cause curiosidad de lo que viene a continuación...
    Un abrazo y mucha energìa para que sigas contandonos todas tus aventuras

    ResponderEliminar
  2. Anónimo1:00 p.m.

    Hola, te invitamos a visitar nuestro sitio web http://www.zonascout.com

    ¡Siempre listo!

    ResponderEliminar